Antes de comenzar una refacción, una de las tareas que más puede ayudar a ordenar el proyecto es determinar qué materiales serán necesarios y en qué cantidades. Comprar de menos puede generar interrupciones y diferencias de color o terminación entre partidas, mientras que adquirir demasiado implica inmovilizar dinero y ocupar espacio innecesariamente.
No existe una fórmula única para todas las obras. La cantidad dependerá de las dimensiones del ambiente, el tipo de trabajo, los materiales elegidos y la forma en que serán colocados. Sin embargo, seguir un método ordenado permite obtener una estimación bastante más precisa.
Empezar por medir, no por comprar
El primer paso consiste en tomar las medidas del espacio donde se realizará la obra.
Para una pared se necesita conocer el ancho y la altura. En un piso, hay que medir el largo y el ancho del ambiente. Si el lugar tiene una forma irregular, conviene dividirlo mentalmente en sectores más simples y calcular cada superficie por separado.
Por ejemplo, para una habitación rectangular de 4 metros por 3 metros, la superficie del piso será:
4 × 3 = 12 m²
En paredes, el cálculo debe contemplar cada superficie y luego descontar puertas y ventanas cuando corresponda.
Este relevamiento inicial también permite detectar columnas, desniveles, huecos u otros elementos que puedan modificar las cantidades.
Hacer un listado por etapas
Una refacción suele involucrar varios trabajos diferentes. Intentar calcular todo de una sola vez puede generar confusión.
Es más práctico separar los materiales según la etapa:
- Demolición y preparación.
- Albañilería.
- Instalaciones.
- Pisos y revestimientos.
- Pintura.
- Sanitarios y griferías.
- Terminaciones.
De esta manera, cada compra puede relacionarse con una parte concreta de la obra.
También resulta más sencillo identificar qué materiales deben estar disponibles desde el principio y cuáles pueden adquirirse más adelante.
Calcular los materiales según la unidad de venta
No todos los productos se comercializan de la misma manera.
Algunos se venden por metro cuadrado, otros por unidad, bolsa, caja, kilo, litro o metro lineal. Por eso, después de calcular la superficie necesaria hay que convertirla a la unidad en la que se comercializa el producto.
Este punto es especialmente importante con pisos y revestimientos.
Si un ambiente tiene 20 m² y las cajas de determinado revestimiento cubren 1,5 m² cada una, no alcanza con dividir 20 por 1,5 y redondear sin más. Primero hay que considerar el porcentaje adicional necesario para cortes y desperdicios.
Contemplar un margen para cortes y desperdicios
En prácticamente cualquier refacción existe algún nivel de desperdicio.
Las piezas deben cortarse, pueden romperse durante la colocación o pueden quedar sectores que requieren medidas especiales. Por eso, comprar exactamente la superficie calculada suele ser insuficiente.
El margen dependerá del material y de la complejidad del ambiente. Una colocación sencilla puede requerir menos material adicional que un espacio con muchos ángulos, diagonales o patrones.
Como referencia general, puede calcularse un porcentaje extra sobre la superficie obtenida, pero la cantidad definitiva debería determinarse según el producto y las indicaciones del profesional que realizará la colocación.
Pisos y revestimientos requieren especial atención
Los revestimientos son uno de los casos donde el cálculo puede resultar más sensible.
Además de medir correctamente, hay que considerar la orientación de las piezas, el tamaño, el diseño y la ubicación de las juntas.
También es importante comprar, cuando sea posible, suficiente material de una misma partida. Las variaciones entre lotes pueden generar pequeñas diferencias de tonalidad.
Por eso, antes de realizar el pedido conviene consultar cuánto material adicional recomienda el fabricante o el colocador según el tipo de instalación.
Pintura: calcular superficie y rendimiento
Para estimar la cantidad de pintura necesaria, primero hay que calcular los metros cuadrados de las superficies que se van a cubrir.
Después hay que consultar el rendimiento indicado por el fabricante, que suele expresarse en metros cuadrados por litro o por envase.
La cantidad final dependerá también de cuántas manos se apliquen y del estado de la superficie. Una pared nueva, una superficie previamente pintada o una pared con mucha absorción no necesariamente requieren la misma cantidad.
Por eso, multiplicar directamente los metros cuadrados por una cantidad fija de pintura puede llevar a errores.
Materiales para albañilería: evitar cálculos aislados
En trabajos de albañilería intervienen diferentes materiales que deben considerarse en conjunto.
Ladrillos, bloques, cemento, cal, arena, adhesivos y otros productos pueden variar según el sistema constructivo y el tipo de trabajo.
Por ejemplo, levantar una pared nueva no implica únicamente calcular la cantidad de ladrillos. También hay que contemplar los materiales necesarios para realizar las juntas y posteriormente resolver revoques, revestimientos o terminaciones.
En estos casos, el asesoramiento de un profesional resulta particularmente importante porque las cantidades dependen de las características técnicas del proyecto.
No olvidar las terminaciones
Una refacción puede estar correctamente calculada en su parte estructural y, sin embargo, presentar faltantes durante la última etapa.
Zócalos, perfiles, adhesivos, pastinas, selladores, griferías, accesorios y otros elementos pequeños suelen quedar fuera de las primeras listas.
Aunque representen una proporción menor del presupuesto, la ausencia de uno de ellos puede impedir terminar un trabajo.
Por eso, conviene recorrer mentalmente cada ambiente una vez más cuando el listado principal ya está armado y pensar qué elementos serán necesarios para dejarlo terminado.
Comparar cantidades y presupuesto
Una vez estimadas las cantidades, el siguiente paso es convertirlas en un presupuesto.
Para hacerlo, se puede elaborar una tabla sencilla con cuatro datos principales:
|
Material |
Cantidad estimada |
Unidad |
Precio |
|
Piso |
22 m² |
m² |
— |
|
Pintura |
20 litros |
litro |
— |
|
Adhesivo |
4 bolsas |
bolsa |
— |
|
Zócalos |
18 metros |
metro |
— |
La superficie o cantidad indicada debe incluir el margen correspondiente cuando sea necesario.
Esta organización permite comparar alternativas y detectar rápidamente cuáles son los materiales que tienen mayor incidencia sobre el costo total.
Conviene consultar antes de cerrar la compra
No todos los cálculos pueden resolverse con una calculadora.
El rendimiento de un producto, la cantidad necesaria de adhesivo o las características de una determinada superficie pueden requerir información técnica.
En ese punto, consultar con profesionales de la construcción o con especialistas en materiales puede ayudar a ajustar la compra.
Un proveedor con experiencia también puede orientar sobre productos equivalentes, disponibilidad y alternativas cuando una determinada opción excede el presupuesto previsto.
Comprar todo de una vez no siempre es la mejor estrategia
La planificación no implica necesariamente adquirir todos los materiales el primer día.
Algunos productos pueden deteriorarse si permanecen almacenados durante mucho tiempo, mientras que otros ocupan demasiado espacio. También puede ocurrir que determinadas decisiones de terminación se tomen recién cuando la obra ya está avanzada.
Una estrategia posible consiste en dividir las compras según el cronograma y asegurarse primero de contar con aquello que será indispensable para comenzar.
Esto permite administrar mejor el presupuesto y evitar que materiales que todavía no serán utilizados permanezcan almacenados durante semanas.
Una referencia para planificar la compra
En el sur del Gran Buenos Aires, El Pimpollo cuenta con una oferta amplia de materiales para diferentes etapas de una construcción o refacción, desde productos para obra gruesa hasta pisos, revestimientos, sanitarios, griferías y terminaciones.
Su experiencia en el rubro también permite tomar como referencia la importancia de organizar las compras según las características concretas de cada proyecto.
Más allá del proveedor elegido, contar con un listado detallado y consultar las especificaciones de cada producto ayuda a transformar una estimación general en una compra mucho más precisa.
Una buena planificación empieza antes de la obra
Calcular materiales no consiste simplemente en multiplicar metros cuadrados por un precio. Hay que medir correctamente, entender cómo se comercializa cada producto, contemplar desperdicios, revisar los rendimientos y ordenar las compras de acuerdo con el avance de los trabajos.
También es importante dejar un margen para aquellos elementos que suelen olvidarse y consultar cuando existen dudas técnicas.
Cuanto más detallado sea el cálculo previo, menor será la posibilidad de enfrentar faltantes, compras innecesarias o interrupciones una vez que la obra ya está en marcha.
Fuente:
https://www.elpimpollo.com.ar/
