Por Gastón Remy*
Lo que se presentó como un evento de "desarrollo productivo" fue, en realidad, la escenificación de una batalla geopolítica donde Argentina aparece como botín, aunque funcionarios y gobiernos locales la presentan como protagonista.
Durante el seminario organizado por Panorama Minero lo que quedó expuesto es la debilidad de Estados Unidos frente a China, que construyó en las últimas décadas el control de la cadena global de valor del litio —refina entre el 70% y el 95% del mineral y domina la producción de baterías— y cuyos capitales lideran las inversiones en el NOA y en el triángulo del litio que conforman Argentina, Chile y Bolivia.
En contraste con el perfil bajo del gigante asiático, la delegación estadounidense expuso sin eufemismos su estrategia integral sobre nuestros bienes comunes naturales. Katrien Hinderdael directora del Departamento de Estado fue categórica: el Departamento de Guerra de EE. UU. dispone, a través de su Oficina de Capital Estratégico, de hasta USD 100.000 millones en préstamos para inversiones globales, especialmente en cadenas de suministro de minerales críticos vinculadas a la seguridad y la base industrial estadounidense. "Nos interesaría mucho traerlos a este mercado para que participen de forma más sustancial", planteó.
Pero hay algo todavía más grave: funcionarios y asesores estadounidenses reconocieron que realizan la "modelización del sector eléctrico" argentino y asisten a las provincias para "revisar contratos, solicitudes mineras y permisos". Es decir, una potencia extranjera interviene directamente en cómo nuestras provincias otorgan los permisos sobre nuestros propios recursos. A esto se suma el proyecto del Corredor Andes-Atlántico: infraestructura pensada para la evacuación rápida del litio y de los hidrocarburos de Vaca Muerta hacia los puertos de exportación.
El cuadro de la injerencia imperialista se completa con que la demanda de litio ya no es solo para autos eléctricos. Las propias potencias admiten que lo necesitan para "aplicaciones militares, satélites y drones". La apuesta es clara: que el litio de nuestros salares alimente la cadena bélica de Estados Unidos y otras potencias.
Por último, se expresó un tercero en discordia. La Unión Europea, a través de su embajador, Erik Høeg, expresó su preocupación por la concentración de proveedores y el riesgo geopolítico que implica para su acceso al litio. Europa llega tarde y lo sabe: la guerra entre Rusia y Ucrania destruyó su esquema de dependencia energética y la empujó a una carrera armamentística que exige minerales críticos que no controla. Pero su apuesta —memorandos de entendimiento, estándares de "sostenibilidad" y promesas de cooperación— luce débil frente a los miles de millones que ya desplegaron sus competidores. Mientras tanto, China defiende la posición conquistada y Estados Unidos lanza una ofensiva estratégica que, por ahora, no encuentra otro camino para ganar terreno que el apriete imperial: chequera, injerencia y presión diplomática.
El cipayismo 2.0: la alfombra roja local
Los propios analistas del sector lo dicen sin sonrojarse: el atractivo de Argentina radica en su "rol estatal acotado", la laxitud de su marco legal, los bajos costos y los beneficios del RIGI, un régimen que garantiza a las multinacionales estabilidad fiscal por décadas, libre disponibilidad de divisas y la posibilidad de litigar contra el país en tribunales extranjeros. Eso que el mercado celebra como "caso de éxito" es, visto desde los salares, un Estado que renunció a toda soberanía sobre sus recursos estratégicos.
Si las potencias dejaron en claro qué vienen a buscar, el arco político local dejó en claro qué está dispuesto a entregar. El Director Nacional de Promoción y Economía Minera, Fernando Ciácera, lo cuantificó con entusiasmo: según el Servicio Geológico de Estados Unidos —vale notar quién hace los relevamientos de nuestro subsuelo—, más del 60% del territorio argentino tiene potencial geológico: 1,5 millones de km², el equivalente a la suma de España, Francia y Alemania, ofrecidos como vidriera al capital extranjero. Una mirada que no difiere de la del exministro y candidato presidencial Sergio Massa, quien llegó a definir a la cordillera de los Andes como una torta a ser repartida entre las mineras.
Los gobernadores presentes, con mayor o menor énfasis, transmitieron su preocupación por la creación de empleo y la incorporación de proveedores locales. Pero si ellos mismos reconocen que la actividad comenzó en 2014, que más de una década después el empleo siga siendo una "preocupación" es la confirmación de su impacto limitado: las dos mineras de litio en Jujuy representan apenas el 2,2% del empleo asalariado privado registrado y el 0,65% del empleo asalariado total de la provincia (SIPA y Censo 2022). Y los proveedores jujeños apenas alcanzaron el 20% del total facturado por Exar en 2025, según su propio balance de sostenibilidad.
En el seminario no hubo grieta: radicales, peronistas y funcionarios del Gobierno Nacional compitieron por mostrarse como los mejores anfitriones. El consenso extractivista es total.
Ni ciencia soberana ni valor agregado
Los números del "éxito" son contundentes: la producción de carbonato de litio aumentó un 62% en 2025 respecto al 2024 llegando a 120.000 tn anuales. Panorama Minero proyecta un crecimiento sostenido de proyectos hacia 2035 y alcanzar 536.000 tn según las estimaciones de las compañías. Pero ni una palabra sobre agregado de valor local ni sobre industrialización soberana.
Al sistema científico público no lo dejan afuera, lo buscan integrar al esquema de saqueo. El gobierno de Jujuy firmó un convenio con la china CNGR y el Instituto de Investigaciones de Litio en Palpalá para capacitaciones en métodos de extracción directa. Es decir, el conocimiento público puesto al servicio de extraer más rápido y mejor para las multinacionales. No de procesar y agregar valor en el país, ni de una planificación racional del recurso acordada con la clase trabajadora y las comunidades, respetando sus decisiones sobre el territorio.
Vale subrayarlo: el "perfil bajo" chino también tiene su dispositivo de penetración institucional; en esto, las potencias juegan con las mismas herramientas. El modelo sigue siendo el mismo: extraer, evacuar por los corredores de exportación —Andes-Atlántico o el Bioceánico hacia el Pacífico— y mantener una ubicación subordinada en la cadena global de valor. Minería de enclave del siglo XXI.
Mientras tanto, Jujuy
El contraste es brutal. En la provincia donde se multiplica la producción del "oro blanco", crecen la pobreza, el desempleo y el endeudamiento de las familias para llegar a fin de mes. La riqueza que sale de los salares no se traduce en trabajo genuino, ni en infraestructura para las comunidades, ni en mejores salarios. El derrame, una vez más, no derrama para el pueblo trabajador.
Esa es la verdadera foto del seminario: potencias que disputan nuestros recursos para sus cadenas industriales y bélicas, un régimen de entrega blindado por ley y un pueblo jujeño que mira pasar los camiones.
Frente al cipayismo 2.0, la tarea sigue siendo la misma de siempre: pelear por la nacionalización del litio bajo gestión de trabajadores y comunidades, para que las mayorías trabajadoras decidan qué hacer con la riqueza de los salares. El próximo 15 de octubre ganemos las calles contra la entrega de tierras y el decreto 70/23 de Milei y sus cómplices.
* Economista, docente en la Facultad de Cs. Económicas de la UNJu. Diputado provincial del PTS - FITU en Jujuy, Argentina.
