Un robo donde sólo se llevaron una computadora, una cámara de fotos y, además, en lugar de llevarse dinero en efectivo, quien o quienes entraron a la vivienda de Mariana Mamaní, se tomaron el trabajo de dejar muy bien acomodada en la mesa de trabajo la versión impresa de la Constitución reformada que estaba en otro lugar de la casa, por lo que la periodista indicó “es una advertencia espantosa que en estos tiempos no deberíamos permitir a nadie”.
Angustiada por lo ocurrido el viernes pasado en su domicilio y temiendo por su seguridad y la de su familia, Mamaní junto a integrantes de PUAJ -Periodistas Unidxs Autoconvocadxs de Jujuy-, referentes de derechos humanos, dirigentes gremiales, de comunidades por el agua y también el acompañamiento de legisladores de la izquierda, la trabajadora de prensa se presentó ayer en Casa de Gobierno para obtener una respuesta. Hasta la fecha, ningún funcionario se comunicó con ella y la justicia tampoco la llamó a declarar.
“No fue un robo común, porque se llevaron una computadora que no estaba a la vista, una cámara, y sobre un soporte, un ventilador de la computadora dejaron la reforma de la Constitución, el ejemplar que se utilizó para hacer notas que estaba en otro lugar y la verdad que eso me impactó”, sostuvo. Así, la periodista consideró “creo que es un mensaje para todos nosotros, yo me siente vulnerada, por eso pido que se investigue”.
Si bien la denuncia la realizó el mismo viernes a la medianoche, recién ayer recibió el número de expediente, aunque adelantó que iba a ampliar la denuncia.
Durante todo el fin de semana intentó buscar pistas con sus vecinos y vecinas, con quienes el mismo viernes estuvo en contacto para saber si había suministro eléctrico, día en que gran cantidad de barrios de la capital sufrían las inclemencias del temporal de viento zonda. Sabiendo que se había restablecido el servicio, fue recién en horas de la noche que retornó al domicilio con su hija. A primera vista, todo era normal, excepto una ventana lateral abierta. Luego la adolescente fue hasta su cuarto y fue cuando advirtió que habían ingresado a la vivienda. Todas las habitaciones estaban revueltas y, habiendo objetos de valor, nada de ello fue tocado.
Sin funcionar las cámaras de seguridad de otras casas y sin advertir ningún movimiento raro, Mariana Mamaní expresó su inquietud de sentirse observada y apuntó “pido que esto no quedé así”.
Y agregó “lo siento como una amenaza, pido que me llamen y que me digan algo, tengo hijos, tengo familia, necesito seguridad, yo no debería estar pidiendo, durante el fin de semana he tenido muchas repercusiones, entonces quisiera que alguien del gobierno se haga cargo de esto, que la justicia investigue, quiero volver a estar tranquila, quiero ejercer mi profesión como todos nosotros, tranquila”.
La investigación quedó a cargo de la ayudante fiscal Agustina Miranda.
