JUJUY

Piden que se realice muestreos y análisis del agua

Peces muertos en Río Grande, vecinos de Palpalá esperan que el Ministerio de Ambiente investigue si hay contaminación

Ocurre en uno de los brazos del afluente y apuntan al desecho de empresas que se encuentran en Río Blanco. Temen que afecte a los animales y a las personas que viven en la zona

Peces muertos en Río Grande, vecinos de Palpalá esperan que el Ministerio de Ambiente investigue si hay contaminación

 

Vecinos y vecinas de Palpalá en alerta, esta semana comenzaron a observar en la vera del Río Grande cantidad de peces muertos, situación por la que esperan que el Ministerio de Ambiente investigue si hay contaminación a partir de la toma de muestras y análisis del agua.

Según indicaron, la situación podría ser producto de los desechos provenientes de empresas ubicadas en Río Blanco, si bien no especificaron, en la zona se encuentra Papelera del NOA que, en medio del conflicto entre Argentina y Uruguay por la instalación de la papelera de capitales filandés Botnia, la Dirección de Medio Ambiente de Jujuy le reclamó a la empresa de la ciudad siderúrgica que controlara sus efluentes líquidos y gaseosos. Así, en mayo de 2020, la Municipalidad de Palpalá realizaba un recorrido de inspección y control a la empresa.

El temor de la población se debe al impacto ambiental que representa la contaminación del río, además del peligro para los animales y personas de la zona que tienen contacto con el agua, siendo que allí se juntan pescadores.

Frente a la presencia de los peces muertos en uno de los brazos del afluente, solicitaron al municipio una urgente intervención, como así también que el Ministerio de Ambiente tome muestras del agua para que sean analizadas y así determinar qué fue lo que causó la muerte de los peces, si hay contaminación o no del agua y, de ser así, el origen de la contaminación. Asimismo, el pedido incluye la aplicación de sanciones y la remediación del ambiente.

La critica situación ambiental en Palpalá no es nueva, ya en 2008, ante la eventual instalación de una fábrica de ácido sulfúrico en la ciudad, el Concejo Deliberante tuvo que pedir la intervención de la Defensoría del Pueblo de la Nación, siendo que en marzo un funcionario pudo constatar “la persistencia en el ambiente de una neblina de humo blanco, con olor ácido, que provocaba irritación de ojos y ardor de garganta, a pesar de haberse realizado la recorrida en un día feriado en que, según los vecinos, las empresas tienen menor actividad o no trabajan; la falta de mantenimiento en las instalaciones de las fábricas: las chimeneas, presumiblemente en mal estado y los caños rotos a la vista, transportando fluidos desconocidos; los cambios de color de las aguas del Río Grande (blanca con espuma, grisácea o rojiza), posiblemente debido a los efluentes vertidos por varias empresas de la zona, como aseguran los vecinos; la quema de baterías a cielo abierto, parece ser una práctica común, habiéndose observado restos o montículos sobre el suelo, aún humeantes; los vecinos se ven asustados y manifiestan tener síntomas físicos como dolor de cabeza, asma, presión elevada, dolores de garganta y picazón en todo el cuerpo; a algunos docentes les llama la atención que muchos de sus alumnos sufren reiteradamente dolor de huesos y que su rendimiento es muy bajo; los vecinos reunidos coinciden en la poca contención médica puesto que, según denuncian, los profesionales de la salud que los atienden, les dan un diagnóstico pero se niegan a extender certificados que manifiesten las enfermedades que padecen; además, les recetan medicamentos muy caros que no pueden comprar”.

Ya en ese entonces, la Defensoría había ordenado generar un programa de control ambiental de los polos industriales, incluida la empresa siderúrgica Zapla.

 



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