En agosto, mes de la Pachamama, las Warmis, mujeres indígenas de Jujuy, iniciaron la Segunda Caminata en defensa de la Pachamama, en defensa del agua y la vida. Partieron el 3 de agosto desde Rinconada, a 3500 msnm, y tienen previsto llegar a Buenos Aires el 4 de setiembre, para llevar el mensaje a las autoridades nacionales en la víspera del Día Internacional de la Mujer Originaria.
Las comunidades rechazan el avance de la explotación de los bienes naturales, la contaminación de las cuencas de agua dulce y el uso indiscriminado de los bienes comunes naturales en las cuatro regiones de la provincia: Puna, Quebrada, Valles y Yungas. La segunda caminata busca sensibilizar sobre la pérdida de la biodiversidad y denunciar las violaciones a los derechos de los pueblos indígenas.
Las mujeres atravesaron Abra Pampa, Humahuaca, Tilcara, Tres Cruces, entre otros poblados, realizando ceremonias de agradecimiento y pedido de protección en cada parada. Anoche llegaron a Salta, donde se reunieron con comunidades indígenas; luego la caminata seguirá hacia Tucumán, Santiago del Estero, Córdoba y Rosario.
Acompañadas por organizaciones ambientales, las mujeres llegaron a San Salvador de Jujuy el miércoles pasado con el objetivo de visibilizar la crisis que definen como ambiental y territorial que afecta principalmente a la Puna, que representa el 60% de tierra de la provincia.
Las Warmis y su paso por la capital jujeña
En la capital jujeña realizaron varias manifestaciones y, después de un mes de pedir audiencia, fueron recibidas en Casa de Gobierno; aunque no estaba el gobernador Carlos Sadir, dejaron un petitorio exponiendo su preocupación ante el avance minero en tierras comunitarias y el repudio a los desalojos.
Florencia Solís, referente de la Caminata y representante de la Comunidad Puya Puya, de Rodeo, en plena Puna cercana a la Laguna de Pozuelos, expuso las consecuencias del extractivismo en los territorios.
El miércoles, junto a las sikureras, también marcharon a la Legislatura provincial, donde las referentas indígenas entregaron notas con firmas recolectadas durante la caminata dirigidas a las comisiones de Medio Ambiente y a la Secretaría de Pueblos Originarios.
Esa tarde, participaron del conversatorio “Voces de resistencia”, que se desarrolló en la sede del Movimiento Llankaj Maki con medios de comunicación indígena. En ese ámbito relataron la experiencia y reflexionaron sobre el fortalecimiento de las comunidades, señalaron los permanentes conflictos territoriales y los proyectos mineros e inmobiliarios que proliferan en territorios comunitarios.
Al lugar llegó el músico Bruno Arias, comprometido con la lucha de las comunidades y las Warmis, y que se solidarizó con ellas e hizo suyo el mensaje de defender el agua y la vida.
El mensaje de las mujeres indígenas también llego al oído de Chizzo Napoli, cantante de La Renga que en su presentación en Jujuy se solidarizó con esta marcha en defensa del agua. “Vamos a hacer un temita que habla de los frutos sagrados que nos da toda esta tierra hermosa que tenemos. Es una tierra que tenemos que cuidar, y mucho. Hay un grupo de mujeres que se largaron a caminar pidiendo para cuidar la tierra. Están pasando ahora por Jujuy para que no la contaminen, no la vendan. Frutos que alimentan la panza y la mente también”, expresó Chizzo antes de tocar la canción “Paja Brava”.
“Con la Pacha nos relacionamos “
Antes de partir de Jujuy, Florencia Solís valoró la caminata de las Warmis, y el sacrificio que representa. “Pachamama permitió todo, que estemos en San Salvador con muchas actividades. Esta lucha no es de una, dos, cuatro mujeres, esta lucha es de todas las mujeres porque con la Pacha nos relacionamos, porque en ella crecen hermosos frutos para nuestros hijos. Nosotras crecemos, parimos nuestros hijos con su fuerza, y estamos caminando, llevamos la fuerza de las mujeres de diferentes lugares que caminan por nosotras”.
Las Warmis, la wiphala en el recital de La Renga
“Pasaron cosas hermosas, los malos entendidos se superan y hay que seguir”, añadió. “Pudimos hablar con el referente de Medio Ambiente, nos escuchó, prestó atención a la problemática, tomó apunte. Él nos dijo que todo dentro de la ley, que lo que esté por encima no permitirá, eso nos dejó una esperanza. Se comprometió a trabajar con las comunidades, organizarnos y ver donde están entrando las mineras y si realmente están realizando el estudio de impacto ambiental como corresponde”, contó respecto de la reunión en la Legislatura.
Respecto a los 175 pedimentos mineros en torno de la cuenca dijo que plantearon que “todos los proyectos deben ser consensuados con las comunidades y no con dos o tres personas de la comunidad”. La frase se vincula con las divisiones impulsadas por el propio gobierno provincial para avanzar con proyectos mineros. También destacó que la vida comunitaria implica avanzar con asambleas para que la comunidad esté informada.
“Para las Warmis, hemos tenido un diálogo importante con varios sectores y sabemos que la lucha es defender nuestros territorios, la vida en la Puna, flora, fauna, así alcanzamos el buen vivir, ese es nuestro objetivo”, reiteró Solís.
“Nuestras llamas, nuestras ovejas, se están muriendo”
Los cantos que acompañan la caminata varían y también han sido pensados para el objetivo de concientizar sobre el derecho indígena y el derecho ambiental. “Nuestra tierra no se vende, de la Pacha no tendrán perdón. Gobernantes vende Pacha, el pueblo les dice no”, es uno de los cantos más repetidos.
Solís cuestionó los estereotipos sobre los pueblos originarios y apuntó contra las autoridades: “Por ahí nos dicen que los kollas somos vagos, ociosos, que no tenemos nada que hacer. Al contrario, las mujeres campesinas trabajamos los 365 días del año. Venimos en repudio a todo lo que está pasando. Los gobiernos nacional, provincial y locales están en complicidad con las grandes empresas, con el capitalismo asesino que viene a invadir, a usurpar nuestras tierras y a despojar a nuestros hermanos“.
Solís denunció el grave impacto ambiental en la Laguna de los Pozuelos, uno de los sitios comprendidos en la Convención de Ramsar, un tratado intergubernamental firmado en 1971 que protege humedales, bofedales o vegas situados dentro de la reserva de la biosfera homónima. También alertó sobre la inacción de las empresas que operan desde hace años sin realizar “ningún saneamiento, ninguna remediación”.
Asimismo, visibilizó la drástica transformación del ecosistema al recordar que lo que fue un espejo de agua poblado de peces y aves playeras en la actualidad refleja un panorama devastador: “está totalmente seca, es un desierto”, donde la contaminación y la sequía afectan directamente la economía familiar, lamentando que “nuestras llamas, nuestras ovejas se están muriendo, y nosotros vivimos de eso”.
Solidaridad del músico Bruno Arias con las Warmis , la lucha territorial
Así también Aurora Choque, de la Comunidad Inti Yaku Apu Coyamboy, relató los reclamos que presentaron ante los legisladores. “Lo que más me duele es que han desalojado a nuestros hermanos. Violan las leyes de los niños, de las mujeres, de los ancianos y de las personas con discapacidad. Planteamos este problema a los diputados, incluso a los que son de los Pueblos Indígenas. ¿Qué hacen ellos? ¿Qué ley tienen? Les preguntamos por qué no defienden a los Pueblos Originarios, porque sabemos que después son los mismos políticos los que se quedan con el territorio”, afirmó, en referencia al desalojo una semana atrás de la comunidad indígena Santa Rosa, en Humahuaca.
La falta de aplicación de la consulta previa, libre e informada -establecida por el Convenio 169 de la OIT, al que el Estado argentino suscribe- constituye otro de los puntos centrales del reclamo.
