La tradicional marcha de los Apagones fue la culminación de una serie de actividades llevadas a cabo en el departamento Ledesma para recordar las noches del 20 al 27 de julio de 1976, cuando se cortó el suministro de energía eléctrica y las patotas salieron a secuestrar a unas 400 personas, de las cuales 34 aún siguen desaparecidas.
Las acciones de memoria se realizaron bajo la consigna: “Que digan dónde están”. La marcha partió desde la Plaza de las Madres, en el pequeño pueblo de Calilegua, donde se colocó una placa en homenaje a las Madres que con su amor y lucha vencieron al olvido: Eublogia Cordero de Garnica, Ilda Díaz, Sixta de Reales, Herminia de Córdoba, Abdona de Cruz, Berta de Molina, Ercilia de Rivero.
La marcha partió desde la plaza encabezada por los organismos de derechos humanos de Jujuy, con las banderas identificatorias, con cánticos y las consignas de la marcha 43 de los Apagones a 50 años del Golpe de Estado.
Este año, entre los familiares se encontraba Monena Márquez, ex detenida política y hermana de Olga Márquez, cuñada de Luis Aredez. “Hoy estamos acá, caminando, para tener memoria en esta etapa, para seguir pidiendo justicia”, sostuvo.
A sus 77 años, Monena convocó a continuar resistiendo las políticas de desigualdad: “No hay otra cosa que seguir reaccionando frente a la injusticia, como han reaccionado y como han sido todos los que están desaparecidos y como siguen siendo los luchadores", afirmó antes de insistir con que debe continuar la investigación de los crímenes de lesa humanidad cometidos en los años 70: “Queremos conocer la verdad. En esa verdad está lo que hoy es nuestra bandera: queremos saber dónde están”, ratificó.
“A cincuenta años, queremos saber dónde están, porque estamos encontrando restos de personas desaparecidas en lugares que han sido centros clandestinos de detención, no en cualquier lugar, en lugares donde estaban los regimientos y las fuerzas”, recordó.
También señaló la participación en estos delitos de un sector del empresariado, como la familia Blaquier, propietaria del Ingenio Ledesma. Y reprochó a la Iglesia Católica, “que sigue siendo silenciosa frente a las injusticias”.
Así como los compañeros y compañeras que fueron víctimas del terrorismo estatal hace cincuenta años, hoy “los luchadores de los derechos humanos seguimos reaccionando frente a cada injusticia que existe en cada lugar donde estamos, porque tenemos el ejemplo de ellos, de reaccionar y de rebeldía frente a cada injusticia” contra los jubilados, el desfinanciamiento de la salud y la educación, el avance sobre los derechos ambientales y “la entrega del territorio del Estado, de la patria, por la soberanía”, aseguró mientras caminaba acompañada por el sonido de las consignas y la música de la manifestación.
Monena Márquez recordó también otras matanzas cometidas por los ejecutores del plan sistemático de desaparición de personas, como la Masacre de Trelew, la Masacre de Palomitas y la Masacre de Capilla del Rosario, en Catamarca.
“Ya son cincuenta años y nos encontramos sin saber dónde están nuestros familiares. En mi caso es Luis Arédez, tengo otro familiar, Liliana Gambone, no sé dónde están. Y tantos otros que conozco, compañeros que ya no están”. “Quiero una sociedad mejor, luchamos por una sociedad mejor. Y seguiré luchando, hasta donde pueda”, sostuvo.
La marcha fue encabezada por organismos de derechos humanos, Madres de Detenidos - Desaparecidos del Departamento Ledesma - Jujuy, Familiares Detenidos Desaparecidos de Salta, HIJOS, CAPOMA (la organizadora) y participaron partidos de izquierda y organizaciones sociales, la Triple CCC y la Tupac Amaru, entre ellas. Se destacaban carteles contra Milei: “Milei igual a ajuste”, “Por un trabajo digno”.
Por primera vez la Policía y seguridad vial cortaron la ruta y fueron acompañando la marcha. Al ingresar a Libertador se hizo el acto en el monolito que recuerda a las víctimas del terrorismo estatal. Ahí también recordaron a los estudiantes desaparecidos, con la participación de sus compañeros y compañeras, cuyo reencuentro, cada año deja imágenes de gran emoción.
Bordando Memoria
Una estrategia de negación
En el marco de las actividades que culminaron, ayer hubo vigilias y un homenaje a los 16 estudiantes de la Escuela Normal Mixta de Maestros. Una vez más, el acto debió hacerse afuera, como ocurre desde 2017, porque las responsables del establecimiento no permiten el ingreso al edificio escolar.
Este año, excompañeros y compañeras presentaron una nota pidiendo autorización para ingresar a colocar una placa con los nombres de los estudiantes víctimas de desaparición forzada, pero la respuesta fue negativa, con el argumento de que se estaban haciendo refacciones.
“Es una estrategia de negación” que viene desde 2017, denunció la ex detenida por razones políticas Maribel Silvana Jaramillo Cardozo. “Esto nos afecta en lo emocional” porque “nosotros queremos recordarlos a estos compañeros que sufrieron buscando proyectos de vida, sueños, transformar la realidad social, económica, política”, explicó.
La familia de Maribel Jaramillo fue testigo de aquellas noches de oscuridad que la memoria social recuerda como la Noche del Apagón. “Vivenciamos los cortes del suministro eléctrico de la usina, que en aquel entonces funcionaba acá en Ledesma (Libertador)”, de donde se distribuía a Calilegua, Vinalito, El Talar y otras localidades de la zona, recordó.
Para entonces su padre, Domingo Jaramillo Lavra, ya estaba detenido, condición en la que permaneció por un año y medio.
Maribel Jaramillo fue detenida después de los apagones, a los 17 años recién cumplidos, junto a su hermano de 15 años, en septiembre de 1976. Salió en libertad en diciembre de 1976.
Su madre, Juana Cardozo; su abuela, Diosmira Lavra, sus hermanos menores, Miguel Arturo, Irene y María Emilia, “quedaron desamparados en situaciones muy terroríficas, porque lo detuvieron a mi papá, lo presenciamos nosotros los cuatro y por segunda vez presencian mis dos hermanas menores la detención” de ella misma, recordó.
Su familia quedó desamparada. “Nadie nos protegía, desde la institución, desde las autoridades, no le daban ninguna respuesta positiva a mi madre, se hizo cargo de todo, quedó abandonada y ejercieron muchos tipos de violencia y en el aspecto emocional, (todos quedaron) muy destrozados, una familia quebrantada”. Ni los vecinos los saludaban, por temor.
En una de las primeras veces que decide dar su testimonio público, Maribel Jaramillo quiso subrayar que el plan estratégico de persecución de personas venía aplicándose desde años anteriores, dirigido especialmente contra la clase obrera y los estudiantes.
Ayer instó a la comunidad a participar, a informarse y conocer la verdad sobre lo que ocurrió durante los años de terror. “Que esto no quede en el olvido, esto fue un hecho histórico que ocurrió acá”. “Estas personas que fueron responsables”, integrantes de las fuerzas armadas y las fuerzas de seguridad de la provincia y federales, sectores eclesiásticos y empresariales, como el Ingenio Ledesma, actuaron en forma conjunta para la represión, sostuvo antes de recordar que muchas madres y otros familiares murieron sin conocer el destino de sus familiares desaparecidos.
